Ego-Consciencia: Yo y el Otro.


Esta es la segunda parte del ensayo, decidí dividirla más que nada debido a considero el formato blog como uno de lecturas rápidas. Repito, ambas partes siguen bajo revisión y toda retroalimentación es bienvenida.

Yo y el otro.

Al hablar Jung de la lateralidad de nuestro Ego, resulta de gran importancia tratar sobre la parte ignorada por nuestra visión, esto es aquello que yace Inconsciente. Para iniciar el entendimiento sobre este aspecto, podemos ir a la fuente de este pensamiento, el cual sería Freud padre de la psicología y psiquiatría modernos, para él, una manera de demostrar la existencia del Inconsciente es mediante la explicación de la Consciencia como un fenómeno fugaz e intermitente; siendo que parte de lo que experimentamos o del contenido que forma parte de nuestra Consciencia se encuentra durante cierto periodo de tiempo en estado de latencia, siendo así, parte de nuestra conducta se convierte en una suerte de reflejo autónomo guiado por el aspecto Inconsciente2 (Freud, 1915). Este es un fenómeno que hemos experimentado durante el transcurso de nuestras vidas en infinidad de ocasiones, un gran ejemplo de ello ocurre cuando conducimos por largos periodos de tiempo o realizamos tareas que, en cierto grado, requieren práctica.

Jung percibió esta autonomía de otra forma, viendo al Inconsciente como una entidad viviente que desea, siente y se expresa de maneras que parecen esconderse un poco de la censura del Ego y sin embargo, en su teoría propone que ambos son caras distintas de una sola moneda alegando que, no puede existir Consciencia sin la Inconsciencia y vice versa. Experimentamos el fenómeno del “otro” sobre todo mediante sueños donde si aplicamos las funciones de Chalmers no existe “Consciencia” puesto a que no nos encontramos en un estado funcional de vigilia, ahí es donde surgen los contenidos de esa mitad ignorada expresándose directamente con el Ego que yace pasivo.

La relación entre Ego e Inconsciente puede ser entendida con un fenómeno que ocurrió en las creencias e historia de la humanidad; el descubrimiento que la tierra gira alrededor del sol y no al contrario. La unilateralidad de la Consciencia consiste justamente en esto, en la creencia que solamente lo que percibo y experimento en relación a mi ambiente es real, convirtiendo al Ego y su conexión con el exterior en el centro de toda la experiencia humana, sin embargo, la labor real ocurre cuando descubrimos que no es del todo cierto, tal como la tierra, el Ego gira en torno a algo mayor junto a otros astros siendo solamente un aspecto más de este microcosmos interno. La Consciencia con su creencia de ser la única rechaza automáticamente la idea, tal como los contemporáneos de Galileo lo hicieron pero, utilizando las palabras de este mismo antes de perecer encontramos la respuesta que este “otro” Inconsciente busca darnos “Eppur si muove” (Y sin embargo, se mueve).

¿Cuál es la importancia del Inconsciente? En parte, Freud tuvo razón al decir que ahí se almacena parte importante de nuestras vivencias, pero también existen otros aspectos que yacen ocultos a la vista del Ego. Una fracción de lo que reprimimos es parte de la adaptación de la Consciencia, un rechazo casi selectivo de lo que sirve y no sirve, así hacemos a un lado no solo experiencias desagradables, pero también habilidades, actitudes e instintos básicos que nos constituyen como individuos. Jung propone que el Ego y los demás astros de nuestra psique giran en torno a algo que denominó “Self” que sería la representación del ser humano completo. James Hillman propone la “teoría de la bellota” que habla justamente sobre como una bellota posee dentro de sí todo el potencial necesario para convertirse en un roble (Hillman, 1996), así como nosotros como seres humanos poseemos al potencial y habilidades necesarias para convertirnos en lo que “realmente somos”.

Este “complejo” llamado Ego es necesario, pues solo así podremos descubrir que en verdad, tal como la tierra somos parte de algo mayor que es nuestra psique. Ciertas reacciones o funciones autónomas ocurren realmente en el Inconsciente, como explosiones emocionales e incluso sensaciones que no logramos percibir pero que en muchas ocasiones las personas a nuestro alrededor notan. Este pensamiento valida las ideas de Schopenhauer e incluso del Budismo; no logramos ver las cosas tal y como son, solo captando lo que hemos aprendido a percibir.

Esto nos lleva a la idea de una Consciencia incompleta donde parte importante de lo que constituye realmente a un ser humano queda enterrado y con esto me refiero a emociones, sensaciones corporales y constructos que hemos formado en el transcurso de nuestras vidas.

Descartes propuso un modelo mediante el cual el pensamiento no poseía relación alguna con el cuerpo, pudiendo ver el cuerpo como un ser autónomo y la mente como otro, esta clase de pensamiento desafortunadamente aportó en gran medida para abrir una brecha más en nuestra idea de consciencia, puesto a que los procesos fisiológicos y mentales provienen de la misma fuente; la psique. Damasio propone lo contrario, ambos procesos  de cuerpo y mente están conectados en el cerebro convirtiendo el pensamiento una función corporal y trayendo la idea de la Consciencia como siendo una herramienta de supervivencia para el ser humano (R.Damasio, 1994). . Damasio habla de una Consciencia con propósito y en cierta manera completa, donde cuerpo y mente se reconocen como uno solo.

En ambas ideas seguimos encontrando el concepto de “procesos autónomos” que ocurren sin que los notemos, esa es la base del Inconsciente Freudiano y la cuna del pensamiento Junguiano de una Psique viva que debe ser conocida.

 Nota:

2  También  podemos  aducir,  en  apoyo  de  la  existencia  de  un  estado  psíquico inconsciente, el  hecho  de  que  la  conciencia  sólo  integra  en  un  momento  dado  un limitado  contenido,  de  manera  que  la  mayor  parte  de  aquello  que  denominamos conocimiento consciente tiene que hallarse de todos modos, durante largos períodos de tiempo, en estado de latencia; esto es, en un estado de inconsciencia psíquica (Freud, 1915).

Fuentes: 

Freud, S. (1915). Lo inconsciente. Santiago de Chile, Chile: Universidad ARCIS.

Hillman, J. (1996). The Soul’s Code: In search of Character and. Nueva York: Warner Books and Calling.

R.Damasio, A. (1994). El error de Descartes . Santiago de Chile: Andres Bello.

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2 comentarios el “Ego-Consciencia: Yo y el Otro.

  1. fernando dice:

    uyyy que bueno que está todo esto es superinteresante y muy bien explicado,gracias.

  2. 🙂 me da gusto que el blog sea de utilidad.

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